La Perfecta casada se va de vacaciones. Todos en casa aluden que necesita distracción, que trabaja mucho, que está estresada, que necesita relajarse. Le han comprado boletos de avión y la van a enviar a visitar a unos parientes en la conchinchina. Ella, la verdad, no está segura de necesitar las "ansiadas" vacaciones pero el esposo la ha convencido y le ha dicho que se tome todo el tiempo que quiera; es más su boleto de retorno tiene fecha para dentro de tres meses, cosa que Perfecta ignora.
Con mirada triste, ha dejado su cocina. Aquellas cuatro paredes en donde amanece preparando el desayuno y anochece salpimentando la cena. Allí quedan su frigider: el que llena y rellena todos los días con frutas, carnes y verduras; su estufa que, como ella, jamás descansa de hervir agua y de cocer los saborosos aderezos; su hornito eléctrico, algo corroído pero que aún le sirve para hacer sus tostadas y recalentar una que otra cosilla. Su retaíla de cuchillos que no cortan, pero solamente ella sabe afilar y hacerlos funcionar. Su televisor pantalla no plana donde sintoniza el canal católico para rezar el Rosario. Mira de reojo también el microondas . Los va a extrañar.
Sube al avión y siente que quiere bajar. Perfecta no quiere irse a ningún lado. Respira algo ansiosa pero se calma, aun así se toma una pastillita para dormir durante el largo viaje; después de todo quizás si necesite las vacaciones, piensa.
Estudió por vocación en una de las mejores escuelas de enfermería y se graduó de enfermera con honras. Fue como nurse que conoció al hombre de su vida pero al nacer su primera hija, él mismo la invito a dejar su profesión para dedicarse a su familia, ya que como "Doc" podía hacerse cargo de todo, por lo que encargó cuatro hijas más. Siempre decía que Dios había sido bueno al no enviarle hijos varones de lo contrario estaría o en el manicomio o en la cárcel. Desde entonces se convirtió en el prototipo de perfecta casada. La mujer honesta, fiel, religiosa, que se queda en casa criando a los hijos y atendiendo al esposo en todo lo necesario.
Perfecta ha empezado a olvidarse de las cosas. Para sus hijas estos síntomas de arterioesclerosis son un pecado, pues ella es Perfecta. Se horrorizan y aveces la hacen sentir mal con miradas o comentarios a sus espaldas. Se quejan si en la semana cocinó tres días el mismo menú. Se cansan de escuchar las mismas historias una y otra vez. Sin embargo su familia en la conchinchina está feliz de tenerla y ,como no la ven seguido, se detienen a admirar las arrugas que embellecen su rostro contrariamente a lo que al otro lado del mundo la hacen vieja y fea. Esas arrugas de heroína, de luchadora, de sobreviviente en su valle de lágrimas.
Los parientes tambien disfrutan sus deliciosos platillos pues ella insiste en ayudar en la cocina. No quiere perder la costumbre. Quiere sentirse necesaria, útil. Perfecta piensa que si no mueve la escoba, no "para" la olla, no riega las plantas, no se queja, no corrige, no grita, no se enoja... su mundo está de cabeza y no sirve para nada. Es como si con el paso de los años hubiera perdido la capacidad de disfrutar de la vida mas allá de su papel de wife and mother. No se detiene a ver el amanecer, ni a contemplar el anochecer. No le gusta el verano, ni caminar descalza por la arena. No contempla la Luna y mucho menos las estrellas. Es que ser una perfecta casada significa perder el goce de la vida?. Como hacer para ser un poquito perfectas y la vez dueñas de nuestra existencia?
En este siglo definitivamente estas perfectas casadas están en extinción. Y lo digo por propia y ajena experiencia. He tratado de serlo e imitar a mi propia madre, pero es imposible. No significa que sea una gigante egoísta, por supuesto cuido de mi familia y la amo, pero al mismo tiempo necesito tiempo para mí, porque si me siento feliz conmigo haré feliz a quien me rodea. Considero que punto clave es también tener a tu lado a un compañero que respete tu individualidad. Que comprenda que eres esposa, madre y sobretodo Mujer. Es importante saber que tu marido se casó contigo por la persona que eres y no para ser su maid. Ojo!!!, no mal interpretar mis palabras, no quiero decir que dejen de cumplir su papel de esposas, pues para eso aceptaron unirse a sus consortes. Lo que si les pido es que no olviden ser también mujeres, hacer lo que les gusta y disfrutar de las simplezas de la vida, de mantener viva esa capacidad para poder ser felices.
Nuestra Perfecta es una mujer maravillosa y valiosa. Claro que a ella se le olvida porque con el ir y venir de los días, meses y años nadie se lo recuerda. Quizás sólo en el día de las madres la llenen de rosas y tarjetas con palabras robadas que se ajustan a los sentimientos del momento. Pero Perfecta necesita escuchar palabras de amor y agradecimiento más seguido. Necesita abrazos, besos, necesita mostrarse frágil y sentirse protegida. Yo soy de la generación de madres como Perfecta y me siento orgullosa porque puedo decir que mi madre estuvo conmigo durante mi infancia y adolescencia. Estuvo cuando la necesité y hasta cuando no la quise allí (oops!) ; no obstante, ahora que ya no soy una chiquilla, admito hubiera querido que mi madre disfrute más como mujer.
El día más feliz para Perfecta es cuando toma el vuelo de regreso a casa. Está contenta y agradecida de haber pasado este mes con los parientes, pero cuando llega al aeropuerto su rostro dibuja una cara de plena felicidad. Yeeee, regresa a su hogar, a su rutina, a su mundo. Sí, la idea de su hubby era que descanse por tres meses pero, HELLOOO!!!! sólo en sueños esta Perfecta podría haberse ausentado tanto tiempo de su cocina. Y allí va con lágrimas en los ojos. Las del izquierdo son de pena por dejar a los parientes que tanto la quieren y la miman; las del derecho de felicidad por razones obvias!.